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Qué es una memocurrencia

· Equipo Memo Ríos

Memo Ríos hablando en una conferencia

No todos los artistas se toman el trabajo de bautizar su propio sentido del humor. Memo Ríos sí: a sus ocurrencias las llama «memocurrencias», y desde hace años les dedica una sección entera de su propio sitio, tan cuidada como la de su música o la de sus fechas de trabajo. No es un detalle menor ni un juego de palabras suelto: es una marca dentro de la marca, igual que «aplausos» lo es desde 1979.

La sección Memocurrencias del sitio se presenta con una frase que resume bien la idea: «Ideas, productos y experiencias al estilo Memo Ríos». Ahí conviven, hoy, un libro, un servicio de video personalizado y un taller de creatividad, tres formatos distintos con el mismo origen: el humor particular que Memo Ríos ha ido cultivando en más de medio siglo de escenario.

Que un artista le ponga nombre a su propio registro cómico no es un capricho de mercadotecnia, es información útil para quien lo contrata. Un promotor que programa un género no sabe exactamente qué va a subir al escenario; un promotor que contrata un nombre con un registro reconocible, sí. Las memocurrencias son, en ese sentido, la prueba de que ese registro existe, tiene años de trabajarse y puede repetirse en un teatro, en una feria o en un evento de empresa sin perder su forma.

Ese mismo registro es el que sostiene, por ejemplo, el servicio de video personalizado que ofrece bajo el nombre de «Memada»: un formato corto, pensado para felicitar o sorprender a alguien, que solo funciona si quien lo graba tiene un estilo cómico ya identificable de antemano. Sin una idea clara de qué es una memocurrencia, ese producto no tendría sentido; con ella, es simplemente la versión más pequeña y directa del mismo humor que ha sostenido shows completos.

Esa misma lógica se nota en cómo se pide el servicio: «Solicita tu Memada» no tiene un formulario largo de por medio, se pide directamente por WhatsApp con un mensaje ya escrito de antemano y un precio fijo de mil pesos. Que un servicio pueda ofrecerse con tan poca fricción dice algo importante: el nombre ya hace casi todo el trabajo de explicar qué se va a recibir, y lo único que falta es confirmar la fecha.

Visto así, «memocurrencia» funciona como una especie de sello de calidad casero: una palabra que Memo Ríos inventó para lo suyo y que, con los años, se volvió la manera más corta de explicar qué se puede esperar de él arriba de un escenario. Quien quiera ver ese humor en otros formatos —fotografías, video, música— puede revisarlos en la galería del sitio, y quien busque el catálogo completo de lo que hoy vive bajo ese nombre puede entrar directamente a Memocurrencias.